De antiguo le viene la afición flamenca a la Ciudad de Puertollano.
Es difícil -como tantas cosas que se intentan investigar del mundo flamenco- saber el origen cierto y primero de esta afición. Quizá por la mezcla de culturas, que se produce con la llegada de trabajadores a sus minas de carbón desde 1873 y a partir de 1942 a su complejo Petroquímico. Quizá por su cercanía con la alta Andalucía.
Lo cierto es que los testimonios de nuestros mayores y algún documento escrito de principios del 1900, nos hablan de las actuaciones, que aquí llegaban, de los grandes de la época. Nos hablan de cantaores aficionaos que se reunían en las tabernas y cantaban hasta el amanecer.
Acomodados en las sillas de la terraza de la Peña Fosforito, con una copita de vino de la tierra –“pero cortita, que los años no nos dejan”-, surge la conversación. José Mª Manzano, Santiago Viso y José García Huete -el “Sheriff”- socios de la Peña, octogenarios, o casi, nos cuentan con todo lujo de detalles, cómo vivían la afición:
-Antes de la guerra ¿sabes niña?, cuando todavía no existía el Gran Teatro, venían a la plaza de toros, a la antigua, no la de ahora. También en el teatro Calatrava, que era cine también, en el Cine Imperial, aquí vino Antonio Chacón, que era Don.
-Vino Angelillo, el Niño Almadén –ese era grande, tó lo cantaba- , de joven trabajó en las minas de aquí de Puertollano.
-Muchos, aquí venían muchos. Vino El Pinto, que aquí gustaba mucho, la Niña los Peines, Cepero, Palanca, el Cojo de Huelva, Niño de la Huerta, Niño Valdepeñas, pero el antiguo, el Antonio, ¡cómo cantaba por soleá el Valdepiñero ese!.
-El Niño el Museo. El Niño de la Alegría, que su mujer tocaba la guitarra. El Chato de Jerez.
-Se hacía mucho flamenco ¿sabes hija?, por las minas y eso.
-Y aficionaos que cantaban había muchos, yo el primero -José Mª Manzano-, yo he actuado muchas veces ¿sabes?, mira te voy a enseñar las fotos, y me dieron un homenaje. También tengo un sobrino guitarrista, Paquito Manzano, que ganó un premio en La Unión y dos premios en Jerez, pero ahora tiene mal las manos.
-Estaban también, El Quica, El Carbonilla, La Bienve, El Peñasco. Y tus padres hija, pero con tus padres ya después de la guerra, ¡madre mía cómo cantaba tu madre!, ¿y guapa?, no había otra en el pueblo.
-Se juntaban los mineros en el bar de “El Pijo” y cantábamos.
-Gitanos no había tantos como ahora, los Montoya, que eran mucha familia, yo hablo del padre, de Rafael Montoya, el Rafael se juntaba con nosotros.
-Y después de la Guerra, ya sí, ya venían a el Gran Teatro y ahí venían lo mejor de lo mejor. -Manolo Caracol vino con Lola Flores y tuvieron un “trasteo” al lado de la Fuente Agria, eso lo ví yo, luego llegó el padre de Caracol, y se los llevó.
-Tambien cantó Canalejas, Juan Varea, El Sevillano, Marchena, Juanito Maravillas, Valderrama, Porrinas, La Paquera, Rafael Farina. Todos, aquí hemos escuchado a todos. También se hacían actuaciones en el Cine Córdoba.
-Y ya de los modernos Camarón, Camarón vino 3 veces a Puertollano.
-Anécdotas muchas –José Mª Manzano-. Una vez me llevaron a la Casa de Baños, que ahí estaba antiguamente la comisaría, por jalear a Juanito Maravillas. Resulta que como yo cantaba y muchos me conocían pués Maravillas me dedicó la soleá y yo le jaleé emocionado. Y delante de mí estaba el comisario y a su lado el comisario de espectáculos que se llamaba Ureña. Entonces me dijeron “levántate “ y me sacaron del teatro. Unos ignorantes eran, ¡qué saben ellos de lo bonito que es jalear, si se sabe hacer!.
Entre añoranzas de cantaores, añoranzas de otros tiempos y algún cantecito por malagueñas –“que Don Antonio Chacón se ha muerto, aficionaos no llorar...”-, han transcurrido dos deliciosas horas con estos veteranos de la afición puertollanense.
A la pregunta de si conocen a un tal “Niño de Puertollano”, que aparece en un cartel del Teatro Goya de Madrid de 1926, compartiendo cartel (aunque algunos con otros nombres) con Bernardo de los lobitos, Luis Maravillas, Perico el del Lunar, el Niño de Lucena, José Palanca. Empiezan a tirar de la memoria y concluyen que: no puede ser otro que el de “Los Falfalanes” , que se fue allí a cantar y allí murió.
Y acto seguido añaden:
-¿Sabes? el cantaor... este joven que ha venío aquí varias veces... Ése que canta muy bien y es catalán, el Poveda, ése es familia de los “Falfalanes”. Yo creo que es la madre la que es “Falfalana”.